
Tocaba cuando llegué, un villancico a ritmo de jazz, siendo franco no recuerdo cual, me suenan todos igual. El caso es que me llamó la atención el misterio que rodeaba a este hombre. Ocultaba su cara tras una especie de pasamontañas, tras el cual se podía advertir que llevaba gafas. En la boca, llevaba un puro apagado. Vestido completamente de negro y con sombrero de ala ancha color marrón. Rodeado por gente que le hacía fotografías, fotografías a las cuales el respondía dejando de tocar un segundo para alzar el dedo en símbolo de "bien" con el pulgar erguido.
Sonaron después acordes de Jazz inpregnando en el aire del caso viejo de Santiago un aire a Nueva Orleans. Armonía en el entorno. Tranquilidad transmitida a golpe de notas y un ambiente de por sí tranquilo, aumentado gracias a Jazzman.
Me colé como pude entre la gente buscando mi foto, mi visión, detener el tiempo en el momento oportuno para mi y cuando la hice, continué con lo mío mientras el seguía con sus partituras dale que te pego frente a una multitud que le rodeaba.
Estas líneas van por ti, por la atmósfera que crea tu música y por que tus manos dicen que llevas años haciendo lo mismo con la misma ilusión que el día que cogiste la guitarra por primera vez.
Hoy un Bluesman homenajea a Jazzman
Ignacio López 2007
(Sigo siendo yo)
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