viernes, 28 de diciembre de 2007

¿Donde pararemos?

Cada día, tengo menos claro el futuro. Veo como transcurren las cosas y pierdo toda fe y esperanza en la vida, en el ser humano y en todo lo que tenga que ver con civilización. Solo hay que ver un periódico para darse cuenta que no hemos vuelto totalmente gilipollas.

Cada día muere gente por su propia estupidez, eso aquí en el "primer mundo", los cuales no me dan pena. Los que me dan pena son aquellos que mueren por estupidez o dejadez ajena. Basta con levantarse un día y cruzarse con el hijoputa de ideas cruzadas o de día cruzado para que decida llevarte por delante sin impórtale un carajo nada. Luego están los suicidas del volante, que de suicidas tienen poco, porque siempre se las apañan para llevarse un puñado de gente con al hoyo, con lo que como decía, de suicidas tienen poco, más los acuñaría suicidas solidarios.

Los del tercer mundo ya son otro caso aparte, no los recordamos o no nos interesa hacerlo. Allí se matan entre ellos en guerras civiles, donde de civismo tiene lo que yo de guapo, como todas las guerras vamos, solo que allí las carnicerías son de modo artesanal, a la vieja usanza, nada de armas de fuego modernas, a machetazo limpio, y da lo mismo que sea el vecino o el primo Ubuntu, se machetea igual. Luego están los que mueren de inanición o egoísmo ajeno, que viene siendo lo mismo.Del cual yo, soy tan culpable como el chupatintas que gobierna este circo.Aqui nos quejamos que si la vivienda, que si el petróleo, que si el langostino bigotudo de las Malvinas sube su precio en navidad y este año no lo puedo poner en noche buena, que si mira que modelito me compré para finde año y lo zorri que voy a estar, que si me compré este Audi descapotable con butacas estereo 5.1 y la de tías que me trajinar ahora por el coche, eteces varios. Y todo esto mientras existe gente tiene las únicas ambiciones son de poder meterse algo para comer y llegar vivo a mañana antes de ser devorado por los buitres o cualquier enfermedad guarra. Y si, yo soy tan culpable como el resto, no marco diferencia ya que yo también vivo aqui.Igual la diferencia reside en que yo si me siento culpable y aunque sea de vez en cuando me paro pensar, y aunque no saque de pasar hambre a nadie con ello,por lo menos me hace recapacitar sobre mi situación privilegiada.

Volviendo a aquí a este nuestro circo llamado primer mundo, con cada minuto que pasa me planteo a donde esta el límite de estupidez global, si es que existe.Estamos gobernados por políticos mentirosos y chapuceros, que lo único que les interesa es llegar al poder para trincar pasta importándole tres cojones como va la parroquia, políticos elegidos públicamente para ejercer ese puesto, desde el que luego nos manipularán y mentirán. Y no hay uno bueno ojo. Ni azules, ni rojos, ni verdes ni malvas.Los hay peores,malos y menos malos.Pero ninguno bueno.

Otra cosa que me aterra es la generación insensibilizada de monstruos que viene detrás de mi y no solo detrás, lo mismo a mi altura. Hablo de los jovenes.De gente para la cual han desaparecido prácticamente todos los valores mínimos y necesarios para la convivencia, a quienes solo les importa el yo, el beneficio propio y el bienestar individual y donde hacer algo por alguien significa tener que recibir algo a cambio.Y si para conseguir esto, hay que llevarse por delante los derechos de alguien se hace, no importa.Generaciones criadas bajo sobreprotección, criados en burbuja estéril ajena a todo lo que el mundo es, protegidos de la menor ofensa por padres que se empeñan en evitar que sus hijos sufran,porque para sufrir, ya lo hicieron ellos durante su infancia o sus padres durante la guerra civil.Vivimos en un país donde la libertad ha adquirido el significado de carta blanca poder hacer lo que uno quiera, cuando quiera y sin importar un mínimo la repercusión que tenga en los demás, lo cual se viene traduciendo en, si me sale de las narices hacer un botellón y aparte de dejar todo hecho un asco, no dejo dormir a nadie; y si protestan que se jodan, que es fin de semana y YO y solo YO me quiero divertir .Que me respeten dicen los muy cretinos.

Por otro lado están los críos más pequeños.Esos que en principio son inocentes, pero que a la larga son más listos que yo.Esos de los cuales espero cobrar mi futura jubilación, si es que llego a ella.Hablo de esta nueva de personas que estamos creando. La generación de la diversión hecha a medida, donde los juegos han perdido un papel de educacional y han pasado a ser ocio del cual no aprender nada y matar horas. Para esto, videoconsolas en primera línea. Donde la imaginación solo empieza a funcionar cuando el enano la apaga y sigue matando por el pasillo mientras se mete en cama.

Nos divertimos como imbéciles, como establecen las normas sociales y lo que una vez nos divierte, lo convertimos en rutina que aceptamos como tal y creemos que nos sigue divirtiendo aun después de haberlo hecho tropecientasmil veces.Luego están los packs de diversión, quiero divertirme, existe un paquete adecuado para ti.

Vivimos, como estúpidos, encerrados en rutinas casa-trabajo-casa-bar-casa, creyendo ser libres, caminamos por la calle mirando al frente sin importarnos lo que sucede más lejos de donde alcanza la epidermis de nuestra nariz, soñamos y añoramos la felicidad que nunca tendremos porque alguien se encarga de aquí así sea, pensamos como los políticos quieren que lo hagamos, tenemos la televisión que nosotros mismo demandamos aunque luego la critiquemos, damos valor a las cosas que realmente no lo tienen, nos autoconvencemos de que todo es maravilloso por protección y tal vez por ignoracia,destruimos e infravaloramos lo que nos dió la vida y nos mantiene aquí solo porque ella quiere (la naturaleza),invertimos más en desarrollar armas para matarnos que en instrumental y medios para salvar vidas y así infinidad de cosas.

Fuimos, somos y seremos imbéciles, porque ser imbécil va de la mano de de ser humano.


Ignacio López 2007
(Imbécil)

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