miércoles, 24 de mayo de 2006

Las cosas no son siempre lo que parecen...

Hace unos días lei en un libro un texto que me hizo pensar, y no poco. Eso sumado a una conversación de estas intrínsencas que uno tiene a veces en la cual me dijeron algo asi como , "eres un tio que le perdió aprecio a la raza humana". ¡Coño!¡Alguien que me entiende!Entonces al dia siguiente me topo con esto. Otro motivo a lista pues para seguir odiando a mis semejantes.Digamos que es un genarilazión, que no voy odiando a la gente por ahi, pero si tiene razón, y no poca.

Pues a lo que venía, a dejar el texto aqui para aprender algo de el, que para eso alguien se molesto en escribirlo, aunque sinceramente creo que sus plegarias cayeron en saco roto, como las mias. Serán cosas del oficio o que se yo.El caso es que alguien lo escribó con buena intención y punto.

Una muchacha estaba en un gran aeropuerto. Como debía esperar por muchas horas, decidió comprar un libro para matar el tiempo. También compro un paquete de galletas. Se sentó en un asiento en la sala VIP del aeropuerto para poder descansar y leer en paz. Al lado del asiento donde estaba la bolsa de galletas se sentó un hombre que abrió una revista y comenzó a leer. Cuando ella tomo la primera galleta, el hombre también tomo una. Ella se sintió indignada, pero no dijo nada. Apenas pensó: "pero, que descarado, si yo estuviese mas dispuesta la daría un golpe en el ojo para que nunca mas se le olvide". Cada vez que ella tomaba una galleta, el hombre también tomaba una. Aquello la dejaba tan indignada que no conseguía reaccionar. Cuando quedaba apenas una galleta, pensó: "ah... que será lo que este abusador va a hacer ahora?". Entonces el hombre dividió la ultima galleta por la mitad, dejando la otra mitad para ella. Ah!! aquello era demasiado! se puso a bufar de la rabia! Entonces cerro su libro y sus cosas y se dirigió al sitio de embarque. Cuando se sentó, confortablemente, en su asiento, ya en el interior del avión, miro dentro de la bolsa y para su sorpresa su paquete de galletas estaba allí... todavía intacto, cerradito!! Sintió tanta vergüenza. Solo entonces percibió lo equivocada que estaba, había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolsa!! El hombre había compartido sus galletas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado, mientras ella quedo muy trastornada, pensando que estaba compartiendo las de ella con él. Y ya no había mas tiempo para explicaciones... ni para pedir disculpas.Cuantas veces, en nuestras vidas, estamos comiendo las galletas de los demás, y no somos conscientes de ellos?. Antes de llegar a una conclusión... observa mejor!! Tal vez las cosas no sean exactamente como piensas, no pienses lo que no sabes acerca de las personas...



Como dijo alguien alguna vez," tu puedes ser el siguiente", aunque permiteme dudarlo, porque como vayas por la vida comiendole las galletas al personal vas a llevarte más de una "galleta"

Ignacion López ( suma y sigue)





jueves, 18 de mayo de 2006

Cosas de la vida

Quizas sean cosas de ver que creces, y no solo tu, si no ver como lo que te rodean y aprecias lo hacen también, que cada dia pierdes mas ilusión por las cosas, o que la ilusión la percibes de otra manera.Conforme te van pasando los años te vas dando cuenta de que la vida no es aquello que inocentemente habías imaginado.Ni todo fue un camino de rosas hasta aqui, ni lo es hasta el siguiente punto que tengas que caminar.

Que bonito es hacer planes, pensar, divagar, ilusionarse y toda la demas feria, pero siempre y digo siempre, llega el gancho de derechas que te desencaja, te revuelve el pensamiento y te hace recorbrar el conocimiento de manera violenta alejandote de aquellos planes.La vuelta a la realidad. Y es que uno no puede ilusionarse por nada, lo dice la canción "esperando al séptimo de caballería, esperaré a que la vida venga y me parta la boca como hace cada día", y es que lo hace. No solo te parte la boca, que a veces se ensaña más.

Cada vez que pienso en la de proyectos que se fueron quedando atras, la de veces que estuve a punto de, me rechinan los dientes, y me rechinan más que nada porque después de tanto golpe volví a ilusionarme y otra vez sin temblarle el pulso, la vida, Dios, Alá, Buda o quien cojones maneje este tinglado, me volvió a soltar un guantazo de revés que me hizo dar un paso atrás y detener todo.Y es que no se si es estupidez o que coño es, pero uno aun sigue con el esta vez será, esta vez tiene que ser; supongo que será lo que se dice siempre, despues de todo, creo que la felicidada no es conseguir lo que quieres, sino rozarlo tanto y llegar a ese punto en el que dices, estirate un poquito más que que lo tienes, más que nada porque una vez que tengas lo quieres te aburrirás de ello y te ilusionaras por otra cosa.

Y es que la felicidad no es mas que eso.Ir en un tren de estacion en estación sin saber exactamente cual es la siguiente, pero sin querer bajarte en ninguna, porque en el momento que te bajes estas jodido. O la has estirado...o te has vuelto conformistas y has decidido quedarte como estas.Puede que en la siguiente estacion te aguarde algo mejor que esta, o puede que no.

La moraleja de todo esto es que por muy ilusionado que estes,por muy cerca que tengas las cosas, por muy jodido que veas las cosas o por muy fuerte que haya sido el revés.... no te bajes del tren.

Ignacio López (una vez más)

martes, 9 de mayo de 2006

De nada sirve

De nada sirve darte golpes y no ser capaz de aprender algo, o si aprendes algo, sacar lo minimo.De nada sirve decir y anunciar a los 4 vientos yo "yo haré2, " yo cambiaré", "yo, yo, yo y yo y solo yo"...no sirve absolutamente de nada si no eres capaz de cumplir tu palabra y ser constante.¿Falta de motivación?¿Falta de sinceridad con uno mismo?¿Exceso de optimismo?Que se yo que es...Solo se que lo que me pasa es fruto de la vagancia, el no ser constante. Ahora, cuando falta menos de dos meses para acabar un curso de 9 meses es cuando me veo entre la espada y la pared, cuando para mas inri, y parece que con animo de joder la marrana, llega una oferta de trabajo, que en vez de ayudar, entra por la venta a modo de huracán desordenando todo, aunque nunca nada estuvo ordenado antes.

En momentos como estes es cuando uno se plantea si realmente esta preparado para afrontar a la vida, si nacio para perder o para que.Es cuando uno se da cuenta de que lleva parte de su vida haciendo el canelo, que ha tirado años por la borda a cambio de nada, quizas solo de disfrutar un breve plazo de tiempo.

Y ahora vienen las dudas, los miedos , el "¿que haré?" y todo lo demás. Me duele mucho no poder ofrecerme una solución definitiva por haber dejado de creer en mi mismo y en mi palabra.Esta vez no es como otras.

¿continuará?

Ignacio López