martes, 6 de abril de 2010

Hablo de memoria


Una hora perdido en el Aloia. Una puesta de sol de en Cabo Home. Un café con bailyes. La alegría de los míos. El ser capaz de hacerlos felices. Los beso, las caricias, los te quieros y el cariño. Tres días en Segovia. Un helado en Málaga. Un recuentro en Cádiz. Unas tapas en Linares. Un paseo en Madrid. Los días en Galicia, Andalucía, Cantabria, País Vasco, Asturias, Castilla y León, Castilla la Mancha, Madrid, Oporto(y Portugal en general). Los sitios donde me siento como en un extensión de mi casa. Mi cámara y yo desorientados en el mundo. Una vomitona de palabras que intentan decir algo. Una mañana soleada. Una lista finita de gente que merece la pena. Una infinita de gente que no. Una kilometrada en coche que no lleva a ningún lado en concreto, pero descubre paraísos. Veinte minutos intentando arreglar el mundo sentado en una terraza de un bar. Los últimos rayos de Sol. Las sonrisas. Los verderoles y petirrojos que anidan en el seto. Las golondrinas que vienen cada año. Aquello que no sé cómo se llama. Una conversación transcendental en una roca esperando que llegara el sol. El primer día que le quitas el plastiquito que envuelve. Empezar algo empapado en una ilusión que arrasa todo. Tres días de minucioso planeo. Quince minutos para improvisar y que salga mejor. Hacer un ejercicio de sentarme a escribir de memoria momentos que no cambiaría por nada.

Ignacio López 2010
(Pequeñito... tan y tan pequeñito)

3 comentarios:

YUYUY dijo...

Unos minutos para escribir de la manera más hermosa y natural lo que vives. Así es como lo leo, hermoso.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
anónim@ dijo...

Sencillamente, hermoso. ;)