sábado, 8 de septiembre de 2007

El banco, el mendigo y el cigarro

Todo sucedió muy rápido. Decidí ir a Ourense capital, a sacar unas fotos y practicar el sano deporte del “terracéo” mientras veo pasar la vida y pensar. Fue uno de esos días donde el calor apretó y duramente. En una de las caminatas a paso relajado y poniendo los ojos allá en todo cuanto puedo, vi un banco bien situado; a la sombra y con buena vista. Nachete, ese banco lo pusieron pensando en ti, me dije. Y allí me postré.

Lo vi a lo lejos, tambaleante, no muy mal vestido y acompañado de un cartón de Don Simón. Tendría como cuarenta y largos, arrugas que auguraban duras batallas con la vida. Vi que la gente lo esquivaba, algo les decía y la gente negaba con la cabeza. Se acercó y decidió sentarse a mi lado. Noté que me observaba, o quizás solo miraba bajo los efectos de alcohol, no lo puedo asegurar, pero me sentí observado. Una voz seca y baja rompió el silencio. No tendrás un pitillo me dijo. Asentí con la cabeza y le dije que sí. Eché la mano al bolsillo donde guardo el paquete, sabía que solo tenía uno, así que eché mano de el para quitarle el mechero y entregarle el paquete después. Una vez lo tuvo en la mano, se paralizó y me miró fijamente. Emitió un "Pero..." No le deje terminar, le dije, cójalo, yo ya me buscaré la vida luego. Sin quitarme la mirada de encima insistió "Pero solo te queda uno..." Insistí, cójalo, yo ya me buscaré la vida luego. Le ofrecí fuego y aceptó mientras decía," todos nos buscamos la vida como podemos". Una vez dicho esto miró mi cámara y a mi después. ¿Eres fotógrafo?- interrogó. No, solo aficionado- contesté. ¿En que trabajas?- curioseó. Pues ahora en el paro después de trabajar, pero he decidió que vuelvo a estudiar. Pues estudia porque esta la cosa jodida chaval-Afirmó rotundo. Me ofreció un trago de vino y le dije que no, que no bebía. Se levantó me miró, me dió las gracias y se fue.

Le vi alejarse tambaleante igual que llegó y me quedé pensando mientras lo veía.... ¿Por qué...?




Ignacio López 2007
(A mari usque ad mare)

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